viernes, 22 de enero de 2016

Locura.


Siento tu locura cada vez que rozas mi piel.
Noto esa lujuria, ese salvaje deseo que emanas por cada poro de tu piel.
Con cada roce de tus ardientes y hambrientas manos se eriza cada milímetro de mi cuerpo sin poderlo evitar.
Es como electricidad. Esa electricidad que me atraviesa y penetra hasta lo más profundo de mi cuerpo y enciende cada nervio, cada sentido y los descontrola en cuestión de segundos.
Para instantes después dejarme con sed. Con sed de más y más.
Sedienta y con un hambre tan voraz que soy incapaz de controlar, de manejar.
Y de esa forma llego a convertirme en una persona diferente.
 De esa forma sale a la superficie una parte de mi completamente desconocida.
Descontrolada.
Una parte de mí que no había conocido antes.
Visceral, salvaje, carnal,...
Y todo desaparece. Para dejar solo esa sed, esa hambre de ti.

Solo, por el roce de tu piel en la mía.

sábado, 24 de mayo de 2014

Rómpeme.

Rómpeme el corazón,
porque significará que he amado.
Pon lágrimas en mis ojos,
porque significará que he sentido.
Pon rabia en mis palabras,
porque significará que he perdonado.
Pon tristeza en mí mirar,
porque significará que he observado con la mirada mas sincera.
 
Rompe mi coraza.
Porque eso significará que he amado, que he sentido, que he perdonado, que he sido sincera.
Pero sobretodo, significará que he confiado.
 
Que he confiado en ti.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Me pregunto...

"Cuando alguien se quedó en tu pasado es porque no encajaba en tu futuro."
Bajo esas sabias palabras se pueden justificar pérdidas que creías injustas. 
Y puede que sean unas palabras sabias y llenas de verdad. Pero yo me pregunto... ¿Qué hay de todas esas despedidas mal planteadas? ¿Qué hay de esos “para siempre” que resultaron ser un “para nunca”?
Todos esos deseos, todas esas promesas... ¿acaso no eran más que mentiras?
¿O es que fue todo culpa mía? ¿Fui yo la que hizo algo mal?
¿Soy yo la culpable? ¿La que falló, la que mintió…? ¿O solo fui la que perdió…?
Tras tantos años..., tras tantas palabras, no puedo evitar preguntarme… ¿acaso fallé en algo, hice algo mal…?
Me pregunto todo esto pues, aun bajo esas sabias palabras, creo que no hay nada de verdadero en perder aquellas personas que tantas promesas y deseos dijeron en tu favor.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Olvidé...



Olvidé lo que era sonreir.
Tantas y tantas lágrimas caídas que recorrieron hiriendo cada milímetro de mi rostro dejando unas cicatrices invisibles que jamás seré capaz de curar del todo.
Esas lágrimas que como afiladas cuchillas borraron poco a poco cada rastro de mi pequeña y mentirosa sonrisa.

He olvidado lo que era sonreir.
He olvidado aquello por lo que merecía la pena sonreir.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Sometimes.



Algunas veces me siento vacía.
Me siento tan vacía que creo que podría desaparecer.
Este sentimiento de ahogo que asola mi garganta a veces es tan profundo que de verdad me cuesta respirar.
No sé qué hacer. No hago más que dar vueltas.
Sin conocer su origen, ni adivinar su solución. Solo ahogándome cada vez mas y mas, hasta que se me olvida como respirar.

viernes, 6 de julio de 2012

Y aun así lo intento...

Hay tantas cosas que no puedo escribir aquí.
Hay tantas cosas que no puedo decir... Tantas y tantas cosas que simplemente no tienen el valor de pronunciarse, de salir de mi mente y dar paso a mi voz.
Esa pequeña y tímida voz que no siempre se atreve a romper el silencio que la rodea.
Esa débil voz que se siente tan insignificante y cohibida.

martes, 12 de junio de 2012

Recuerdos.


Siéntate. Y párate a pensar en todo lo que has perdido. En todo lo que dejaste atrás, olvidado. Acurrucado en un rincón como un pequeño cachorro que aguarda por una caricia... por una mirada. Porque alguien se acuerde de él. De que esta ahí, de que sigue ahí. Esperando fielmente por aquel que quiera recogerlo... y recordarlo.
Hay tantas cosas. Tantas que merece la pena pararse a pensarlas, a recordarlas. Que nos emocionan y nos erizan la piel como si estuviésemos volviendo a vivir esos momentos... como si sucediesen ahora mismo. Y los recordamos tal cual eran; hasta el más ínfimo detalle, por insignificante que pueda parecernos.
Lo recordamos.
Porque muchas veces, esos detalles insignificantes son los recuerdos más importantes que grabamos a fuego en nuestra memoria, como si fuésemos a perder nuestra esencia si los olvidamos.
Como si fuésemos a perdernos a nosotros mismos.