martes, 12 de junio de 2012

Recuerdos.


Siéntate. Y párate a pensar en todo lo que has perdido. En todo lo que dejaste atrás, olvidado. Acurrucado en un rincón como un pequeño cachorro que aguarda por una caricia... por una mirada. Porque alguien se acuerde de él. De que esta ahí, de que sigue ahí. Esperando fielmente por aquel que quiera recogerlo... y recordarlo.
Hay tantas cosas. Tantas que merece la pena pararse a pensarlas, a recordarlas. Que nos emocionan y nos erizan la piel como si estuviésemos volviendo a vivir esos momentos... como si sucediesen ahora mismo. Y los recordamos tal cual eran; hasta el más ínfimo detalle, por insignificante que pueda parecernos.
Lo recordamos.
Porque muchas veces, esos detalles insignificantes son los recuerdos más importantes que grabamos a fuego en nuestra memoria, como si fuésemos a perder nuestra esencia si los olvidamos.
Como si fuésemos a perdernos a nosotros mismos. 

miércoles, 6 de junio de 2012

Soledad.

Echo de menos la soledad.
Echo de menos la libertad de estar sola.
Echo de menos el no preocuparme por quien podría abrir la puerta, pues la soledad no molesta ni interrumpe.
Echo de menos hacer lo que quiera y cuando quiera.
Echo de menos la libertad de llorar hasta hartarme en mi delicada
soledad.


Y aun así... odio estar siempre 
sola.